Fobias


Al escuchar la palabra “fobia” usualmente se piensa en un miedo específico, pero ¿realmente significa lo mismo? Una fobia, según el DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) aparece en el contexto de diferentes trastornos de ansiedad y la define como un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos.

En algunas ocasiones, la fobia también hace referencia al sentimiento de rechazo hacia algo en específico, que puede no ser un trastorno, aunque si puede generar problemas psicológicos, emocionales y sociales.

Ante la exposición del estímulo fóbico se provoca una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar forma de una crisis de angustia, que en los niños se manifiesta con lloros, berrinches, inhibición o abrazos. En el caso de los adultos, durante los primeros diez minutos se puede presentar sudoración, palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca, temblores, sensación de ahogo, sensación de atragantarse, opresión torácica, nauseas, inestabilidad o mareo, desmayo, escalofríos, miedos y en algunas ocasiones parestesia, que es la sensación de hormigueo o de entumecimiento.


Aunado a lo anterior, las situaciones fóbicas se pueden evitar o soportar a costa de un malestar. Dicho malestar, puede interferir con la rutina normal de la persona, como en la escuela, trabajo, en el hogar o actividades sociales y las personas que tienen una fobia reconocen que el miedo es excesivo o irracional, salvo en los niños. Para que una fobia sea reconocida, los síntomas deben de haber permanecido 6 meses si las personas tienen menos de 18 años.

Es necesario especificar el tipo de fobia, ya que los síntomas y la situación fóbica puede ser asociada a otros trastornos, como el trastorno por estrés postraumático o el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Existe de tipo animal, que hace referencia a animales o insectos y que es común que se desarrolle durante la infancia. De tipo ambiental, que hace referencia a situaciones relacionadas con la naturaleza y fenómenos atmosféricos. De tipo sangre-inyecciones-daño, que se refiere al miedo ante la visión de sangre, heridas o ante intervenciones médicas, que presenta una incidencia familiar. De tipo situacional, cuando el miedo hace referencia a situaciones específicas como aviones, elevadores, trenes, lugares cerrados, etc. De otros tipos, donde los estímulos conducen al vómito o atragantamiento o a alguna adquisición de una enfermedad, personas disfrazadas, etc.

Puede haber muchos tipos de fobias y cada persona puede desarrollar una fobia a cualquier cosa, aunque existen unas que son más habituales. Algunos ejemplos de fobias pueden ser: la hidrofobia (miedo al agua), agorafobia (miedo a estar en lugares o situaciones donde escapar puede ser difícil como en un tren o estar debajo de un puente), claustrofobia (miedo a los lugares cerrados), acrofobia (miedo a las alturas), aracnofobia (miedo a las arañas), necrofobia (miedo a los muertos), nictofobia (temor a la oscuridad), zoofobia (miedo a los animales), hemofobia (miedo a la sangre), xenofobia (temor a los extraños o extranjeros), tremofobia (miedo a los temblores), hipnofobia (miedo a dormir o a quedarse dormido), coulrofobia (miedo a los payasos), dendrofobia (miedo a los árboles, inclusive a las hojas y ramas), espectrofobia (miedo a los espejos), homofobia (temor o rechazo a la homosexualidad), solo por mencionar unos cuantos

Parece increíble, que a pesar de que muchas personas saben que el miedo es irracional, es de verdad muy complicado controlar los síntomas ante el estímulo. Afortunadamente, en cuanto al tratamiento, la psicoterapia es una buena herramienta, ya que permite el conocimiento y la comprensión de dicha fobia y existen muchas técnicas de trabajo, que proporcionan recursos para cambiar los patrones de pensamiento. Para el psicoanálisis, la fobia funciona como una defensa donde la angustia se transforma en miedo, concentrándose en un estímulo en específico. Por ende, el tratamiento consiste en encontrar las asociaciones y las significaciones de la fobia misma.

Cuando los síntomas son severos, existen también algunos fármacos que puede recetar el médico psiquiatra. Cabe señalar, que el tratamiento funciona siempre y cuando la persona quiera cambiar, se responsabilice y tenga paciencia, ya que el tratamiento puede durar un par de semanas o inclusive meses.