En muchas ocasiones buscamos y hacemos todo lo posible para conseguir algo…un empleo, una pareja, un bien, etc. aunque después no nos sentimos motivados o satisfechos con ello. Es cierto, hay personas que son más predispuestas a estar motivadas y se debe a algunos factores como son la autoestima, experiencias de éxito, necesidades, valores, deseos, entre otros.
Para comenzar a hablar de la motivación, es importante mencionar la autoestima, que es el grado en el cual una persona se percibe a sí misma como valiosa y respetable. Dependiendo de nuestra autoestima, de cierta manera, desarrollaremos nuestras actividades en general. Es decir, por ejemplo, empleados con baja autoestima tendrán un desempeño más bajo de lo que su capacidad realmente les permitirían. Existen 3 tipos de autoestima: la crónica, que es el sentir general de sí mismo. La situacional, que se llama también autoeficacia, que es el sentir de una persona sobre sí misma en una situación en particular y por último, la socialmente influida, que es la forma en la que una persona se siente a sí misma sobre las expectativas de los demás.
Existen 2 tipos de motivación: la extrínseca y la intrínseca. La primera consiste en factores externos tales como recibir una buena recompensa, tener reconocimiento de los demás, etc., es decir, es donde la acción no es tentadora por sí sola sino por la consecuencia de hacerla. La intrínseca, en cambio, se caracteriza por llevar a cabo tareas reales disfrutándolas, es una motivación propia que conlleva a las sensaciones positivas como logro o satisfacción por el siempre hecho de realizar la acción. El hecho de tener la intrínseca es suficiente para sentirse motivado, aunque contar con ambas incrementa la satisfacción y algunas necesidades.
Existe una teoría que habla sobre las necesidades de logro y poder, que desarrolló McClelland (1961) y que es aplicada más al ámbito laboral donde sugiere que las personas difieren en el grado en el que son motivados por las necesidades de poder, logro y afiliación, por ejemplo una persona con necesidad de logro se sentirá más motivado teniendo un puesto alto que implique algún reto y control y, quienes tengan una necesidad de afiliación se sentirá mejor si sus funciones implican trabajo en equipo
Aunado a lo anterior, hay que reconocer que la motivación se determina en gran parte mediante la discrepancia entre lo que queremos, valoramos y esperamos, así como de nuestras necesidades, valores y deseos y lo que realmente tenemos, por decirlo de otra forma si nuestras expectativas no se cumplen, seguramente no nos sentiremos motivados.
Maslow (1954, 1970) desarrolló la teoría más famosa de la motivación y, menciona que mientras se cubran ciertas necesidades las personas estarían más motivadas y satisfechas. Hay 5 tipos de necesidades que son jerárquicas, por lo que deben cubrirse desde el más bajo nivel para que la siguiente pueda cubrirse hasta llegar a la autorrealización, que es el estado final de la pirámide de Maslow y que representa el estado pleno de la persona. En el primer nivel se encuentran las necesidades biológicas básicas o fisiológicas, tales como comer, dormir, entre otras. Después se encuentran las necesidades de seguridad, que incluye la psicológica como la física. Al satisfacerse las necesidades anteriores, es entonces cuando se encuentran las necesidades sociales, que involucran las amistades y la buena compañía… el hecho de pertenecer a un grupo. Posteriormente, se encuentran las necesidades del ego o de estima, que son aquellas de reconocimiento y logro y pueden satisfacerse por medio de premios, ascensos, elogios, etc. En el último nivel se encuentra la autorrealización; a pesar de haber cubierto todas las necesidades anteriores, una persona puede no sentirse completamente satisfecha. La autorrealización consiste en alcanzar el máximo potencial en cada tarea.
En conclusión, para aumentar la motivación es importante trabajar con la autoestima y existen varios medios como la psicoterapia y talleres grupales, con la finalidad de comprender las fortalezas y las cualidades. Además, no hay que dejar atrás la vivencia del éxito, es decir experimentarlo y es posible hacerlo empezando con tareas fáciles para lograr el éxito que por ende, se incrementará la autoestima. Así mismo, darnos cuenta de lo que anhelamos realmente para enfocarnos en ese camino hasta conseguirlo y percatarnos de lo que obtendremos de ello.