Con Hipócrates nace la medicina psicosomática que engloba al cuerpo y al espíritu. Las enfermedades psicosomáticas se definen como enfermedades orgánicas provocadas por conflictos psíquicos, que en su mayoría son inconscientes. Aunado a lo anterior, es posible que se provoquen daños irreversibles en algunos órganos y tejidos y estos desórdenes son una forma de reaccionar adaptativamente mal ante el estrés, tensión o ansiedad.
Usualmente, los pacientes realizan visitas excesivas a centros de salud o acuden con diferentes médicos en busca de otras opiniones, ya que se niegan a creer que su malestar se relaciona con lo psicológico, a pesar de los resultados negativos en análisis médicos. Se hace hincapié en que a pesar de que no se encuentran causas físicas relacionadas a los síntomas presentes en una somatización, el paciente no inventa o imagina la enfermedad, sino que realmente la vive y existe y los síntomas son visibles; aunque es difícil de creerlo el problema radica en que hay factores psicológicos que no tomamos en cuenta.
Un día, conversando con un amigo, me comentaba, que tenía problemas con su mujer y comenzó a reprimir sus impulsos para no agravar la situación. Hasta que llegó el momento en que comenzó a sentirse mal debido a una taquicardia, mareo, pérdida de fuerzas y a la sensación de tener los brazos y las manos dormidas. Decidió ir al hospital y le realizaron un electroencefalograma, otros estudios y análisis. Sin embargo, los resultados de los estudios indicaban que todo estaba en perfecto orden. Esto es un ejemplo de una somatización, ya que los impulsos que tenía ante su situación y el contexto con su mujer los reprimió hasta que llegó el momento de explotar y se le manifestó con síntomas cardiovasculares, diagnosticándole hipertensión arterial
Se sabe, en primera instancia, que las somatizaciones más comunes ocurren en un nivel gastrointestinal, generando enfermedades como vómito, gastritis, colitis, dolor abdominal, diarrea, entre otras. Así mismo, ocurre con los síntomas musculoesqueléticos, como las contracciones, dolor en las extremidades, etc. que usualmente se relacionan a tensiones o estrés. Un nivel más grave repercute en la zona de la cabeza provocando migrañas o cefaleas, así como síntomas cardiovasculares, como palpitaciones, disnea (dificultad para respirar), parestesias (sensación de adormecimiento y/o pérdida de sensación en alguna parte del cuerpo), prurito (irritación y comezón en la piel), etc. y en un nivel más profundo repercute en enfermedades en la piel como dermatitis, hiperhidrosis, urticaria, que no son tan habituales, a diferencia de las anteriormente mencionadas. Además, existen otras enfermedades como la dismenorrea (dolor durante la menstruación), artritis, asma, diabetes, entre otras.
Algunos conflictos psicológicos se manifiestan de la siguiente manera: el acné podría ser un problema debido a la tensión emocional contenida. Un resfriado común o gripe se podría referir al bloqueo inconsciente de relacionarse con otras personas. En la obesidad se puede ingerir alimentos de más con el fin de compensar algún vacío emocional. Muchas madres sobrealimentan a sus hijos con el fin de sustituir el hecho de dar amor o representa una dependencia. Las cefaleas usualmente, son sufridas por personas rígidas, perfeccionistas, tensas que tienen preocupaciones por cosas triviales y usualmente se podría representar la cefalea como una forma de ya no querer pensar más en sus asuntos. La colitis es la representación de la angustia y puede ser enojo reprimido. El cáncer puede ser signo de resentimiento.
Sin embargo, ante los ejemplos anteriores, no hay que generalizar, ya que cada persona tiene una historia de vida y un contexto diferente. Además, es necesario descartar que no existan causas físicas que las provoquen, como en el caso de los fumadores ante el enfisema pulmonar o cáncer de pulmón.
Podemos identificar una somatización cuando existe una evolución crónica de la enfermedad, cuando las visitas a centros de salud se incrementan, cuando no hay explicación en términos fisiológicos y cuando los síntomas son ligados a malestares psicológicos. Los más comunes son ligados con problemas sociales, ocupacionales y maritales.
En cuanto a los antecedentes, se sabe que el 20% de los familiares de los pacientes han presentado síntomas somáticos, siendo casi siempre mujeres. Por ende, el aprendizaje y la sugestión son factores que pueden generar o agravar las somatizaciones. Algunas veces, los pacientes son remitidos al psiquiatra, después de haber visitado otros médicos de otras especialidades.
Me parece pertinente mencionar que muchas veces éstas enfermedades pueden relacionarse con un trastorno hipocondriaco, aunque en realidad son trastornos diferentes, ya que éste último, genera una preocupación constante de diferentes enfermedades somáticas, que usualmente se relacionan con el estrés y su atención se centra particularmente a la interpretación que el paciente hace en relación con sus síntomas como prueba de una o varias enfermedades.
Cabe mencionar que el psicoanálisis o la clínica freudiana se introdujo por medio de la medicina psicosomática, al igual que en especialidades médicas como la oncología, urología, hematología, entre otras. Por ello es indispensable en el tratamiento de éstas, la psicoterapia, tanto en niños como en adultos, ya que no hay algún tratamiento farmacológico para el trastorno.